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"MINUSCULARIDADES" EL PROYECTO DE...EMILIA CONEJO. Poeta y editora

22/10/2015

"Minuscularidades" és el títol del primer llibre de poesia de la Col·lecció "Alcaduz", la recent aposta que Godall Edicions, fa per donar a conèixer la nova poesia castellana. Després de l'èxit de la col·lecció "Cadup", de poesia catalana, aquesta activa editorial independent, amplia el seu radi cap a la recerca del talent, ara també en castellà. Felicitem l'editorial per aquesta iniciativa i també per l'elecció del poemari d'Emilia Conejo, com a primera obra i autora. Una autèntica troballa, tal i com podreu comprovar en aquesta entrevista:

 

 

 

— Tenint en compte l'idioma del poemari i el de la seva autora, aquesta entrevista s'ha fet en castellà —

 

 

 

 

 

 

Cuestionario Promoartyou

 

 1-¿En qué momento de tu vida empezaste a escribir poesía?

 En la gimnasia rítmica es habitual entre las gimnastas ponerse pesas en los tobillos para practicar las zancadas en el aire. Al quitárselas, después, son capaces de saltar mucho más alto. Digamos que yo, tras varios años ejercitando la musculatura en otras lenguas, me quité las pesas y salté en la mía.

 2-Eres filóloga de formación. Y también autora y editora de material para el aprendizaje de idiomas. ¿La pasión por la lengua va antes o después que la pasión por la poesía?

 Hay elementos en el aprendizaje de lenguas, como la necesidad del error constante o la creatividad que requiere la producción en una lengua extranjera, que contienen una semilla fundamentalmente poética.

 3- Rima, ritmo o imagen poética, que te parece más importante?

 Sin duda, imagen. Aunque deslavazada, acepto la imagen sin ritmo. La rima, por su parte, me parece un magnífico corsé para investigar las posibilidades de la creación, pero una vez conseguida la explosión de nuevas asociaciones hay que permitir a la carne que se bambolee a sus anchas.

 4-¿Los poetas son creadores de mundos?

 Los buenos, sin duda. Pero también los buenos físicos, músicos, pintores, reposteros, mecánicos, guardas forestales, amos de casa, maestros, padres, madres…

 5-¿Reconoces la influencia directa de otros poetas en tu obra?

 Diría que Olga Orozco me influye de manera ineludible, pero también (sin ánimo de exhaustividad ni jerarquías) Vicente Huidobro, César Moro, César Vallejo, Cristina Peri Rossi, Oliverio Girondo, Marosa di Giorgio, Nestor Perlongher, Paul Celan, Antonio Gamoneda, Nora Gomringer, Bas Böttcher, Jesús Aguado...

 6- Si volvieses a nacer, ¿qué serías?

 Dependería de las casualidades que fuera capaz de aprovechar, de la gente que me rodeara y me influyera. Una vida en la que todo depende de uno me resulta falsa, mutilada.

 7-¿Crees que los artistas podemos aportar algo a la sociedad, al mundo en el que vivimos?

 Creo que todo el mundo puede aportar algo. Cada uno tiene que encontrar su lenguaje.

 8-En lo que se refiere a la poesía, ¿qué le falta a este país?

 Su integración en la educación de una manera cercana y vivida, para que se aprenda, desde una edad temprana, a ver el arte como un camino de indagación y expresión. La educación artística debería ser uno de los ejes vertebradores de la educación. 


Emilia, háblanos ahora de tu proyecto:

— “Minuscularidades” es tu primera obra. ¿Qué proceso de gestación ha seguido?

— Errático, irregular. Los poemas que lo forman fueron escritos a lo largo de unos cinco años, aproximadamente. Y nunca con la idea de formar un volumen. Los motivos por los que surgieron son muy variados. Al cabo de los años, uno se relee como si leyera a otro, y entonces entiende sobre qué escribe. Y ve una cierta coherencia, motivos recurrentes, algo así como –caramba- un poemario.

— ¿Y cómo ha intervenido Godall Edicions en ese proceso?

— Yo conocía a Matilde Martínez Sallés, la editora jefe de Godall, porque habíamos trabajado juntas. Ella había sido autora de material didáctico y yo su editora. Teníamos –y tenemos aún– una relación efervescente de respeto, afinidad y simpatía mutua. Matilde me dijo que había creado su editorial justo en ese momento en que yo andaba releyéndome, componiendo un poemario como quien compone una bagatela para piano, sin otro fin que el de jugar. Había empezado a enviárselo a amigos que me daban su opinión e interpretaban lo que allí leían. Cuando Matilde supo que yo estaba en esa fase, me sugirió que se lo enviara también a ella. Lo hice, le gustó…

— ¿El título, “Minuscularidades”, quiere expresar la idea de microcosmos?

— Realmente el título ha ido ganando en significación desde la publicación del libro, y lo magnífico es que casi cada persona que se refiere a él lo hace de una manera distinta.

Las minuscularidades son, para mí, lo que sucede en los adentros de una persona, los movimientos tectónicos que nos conforman. Diría que son en buena parte lo que mueve el mundo, como una corriente submarina que apenas se percibe desde la mirada de lo cotidiano. Conjugar la exuberancia del universo particular de cualquier de nosotros con la mota de polvo –un tanto risible- que somos en realidad es una tarea que requiere atención y sensibilidad, así como unos mínimos conocimientos de cartografía para no perder de vista la escala.

— Pero parece que la poeta busque una cierta objetividad o una cierta distancia al mirar el mundo...

En realidad la poeta se siente en altamar, bastante alejada de la orilla desde la que se otea a salvo. De hecho, creo que precisamente de eso trata el libro. La única distancia que intento guardar es la estrictamente necesaria para mantener un mínimo de salud física y mental. No obstante, en determinados momentos uno está dispuesto a sacrificar parte de esa salud por mantener una mirada atenta e involucrada. Muchos de esos momentos constituyen la semilla de los poemas del libro.

— ¿Se puede hablar de cómo la vida nos afecta íntimamente y evitar la primera persona?

— La del singular, sin duda. Igual que se puede hacer un uso obsceno de ella sin decir nada relevante o significativo para otro que no sea uno mismo. En la poesía el lenguaje se hace de goma, y a través de las rendijas que crean sus contorsiones se puede expresar cualquier cosa.

— De hecho, el yo poético de “Minuscularidades” a menudo se transforma en un “nosotros”. ¿Se trata de un yo solidario?

— Creo que la palabra “solidario” me queda grande, pero sí hay una mirada empática. Imaginemos la entrada correspondiente al “yo” en un bestiario: “ser que habita y hace al individuo. Alimentado en exceso, corre el riesgo de transformarse en un ser ponzoñoso de dimensiones desorbitadas”. Digamos que el “nosotros” lo mantiene a rajatabla, con la justa medida de confianza y valentía para olisquear por rincones oscuros, y de humildad para ver que en ellos lo esperan, acechantes, los anhelos y enigmas de otros.

— La VIDA, en mayúsculas, se comprende mejor a través de la cotidianidad y de las personas anónimas?

— La cotidianidad está llena de ocasiones para comprender esa VIDA mayúscula. Cómo trazamos el vínculo con el otro arroja luz sobre nuestros valores, que hemos de revisar, derribar y reconstruir una y otra vez. En cuanto a las personas anónimas, me parece fundamental estar atento a lo que sucede a nuestro alrededor, y por alrededor entiendo el mundo entero (otra cosa es, claro está, tener éxito en esa empresa).

— El paisaje de “Minuscularidades” está poblado de árboles, desiertos, selvas y mares. Y es un paisaje que si bien aparece como un elemento más del ámbito doméstico y privado, quizás no incita tanto a la contemplación como a la aventura y a la lucha...

— Sin duda. Yo no lo podría haber dicho mejor y me reconforta que se lea así. No hay contemplación en ese paisaje. Creo que cada acto tiene una consecuencia, cada urgencia una razón. Sostener tenso el hilo que une todas nuestras contradicciones requiere una musculatura entrenada. Se dan pocas ocasiones para el descanso.

— Quizás las imágenes poéticas ayudan a desbaratar un mundo que a menudo se nos presenta demasiado ordenado… ¿Leer poesía es un acto de libertad?

— A mí el mundo no se me presenta ordenado. Me parece selvático, rico en significación, en corrientes submarinas, en choques invisibles… Eso sí, todo eso se lo guarda cada uno bien dentro, sin ostentación ni aparente desorden en la mayoría de los casos.

Leer poesía puede ser un acto de libertad si sirve para abrir los alveolos del pensamiento, desmembrar y descuartizar el lenguaje y agitar el sustrato de imágenes que convocan las palabras. La poesía que a mí me interesa choca contra las inercias adquiridas, y toda ruptura de inercia es –evidentemente- un minúsculo acto de libertad. Eso sí, tiene su precio.

— ¿Tienes alguna otra obra en perspectiva?

— Varios proyectos que no me obligan a nada. Lo que tengo más avanzado es un libro de poesía para niños y varias cartas manuscritas a amigos.

— ¿Puedes dar tres razones por las que recomendarías tu libro?

— No. Eso deben hacerlo mi editora y los lectores, si encuentran alguna.

— ¿Qué es lo que no te he preguntado y querrías decir?

— 

 

Un auténtico placer,

 

Roser Atmetlla

Editora de Promoartyou

 

 

Veure l'article "EPIFANIA", publicat el 10.10.2015. Petita crònica de la presentació de "Minuscularidades" d'Emilia Conejo a la Llibreria Documenta (Barcelona)

 

 



 

 

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