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La MUSIIKKITALO de Helsinki acoge a Ala Voronkova

Ala Voronkova durante la interpretación
Sala de música de cámara
Sala Sinfónica
Helsinki Music Center
10/12/2014

La violinista interpretó Los 24 Caprichos de Paganini ante un público que aplaudió entusiasmado.

El pasado 9 de noviembre Ala Voronkova tocaba en Helsinki la obra que representa el virtuosismo por excelencia, dentro del mundo de la interpretación del violín.

Los finlandeses lo saben. También saben de otras cosas. No en vano son uno de los países número 1 en el informe PISA. Para aquellos a los que estas siglas no les resulten familiares, se trata del Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes. Es decir: el examen que dice qué niños son los más cultos y mejor preparados del mundo. Cabe decir que España "saca malas notas" en este informe. De las peores entre los países de la Unión Europea.

Lo que no me queda claro es si gracias a que los finlandeses saben de matemáticas, lengua y ciencias, también son capaces de valorar la música clásica. O más bien será que cuando un sistema educativo funciona, funciona en la máxima amplitud de las posibilidades. Saben música, porque es que saben de todo. Y cuando se sabe, se valora y se respeta lo aprendido; lo que es bueno, lo que es capaz de formar y de hacer evolucionar a la persona. Y la música se eleva allí donde debe ser elevada: a la categoría de privilegio. Y el artista se respetado y considerado como lo que es: un ser también privilegiado. Un ser digno de admiración y obviamente reverenciado.

Los finlandeses también saben de arquitectura. La Musiikkitalo o el "Centro de la Música" en Helsinki es una obra de nueva construcción. Se inauguró en 2011 y está considerado como un prodigio de belleza, de funcionalidad y de acústica. "Las tres gracias,  por lo que a auditorios musicales se refiere.

Dicho por Ala Voronkova (refiriéndose a la sala de cámara): "esa sala hecha toda de madera es tan bonita, que solo de verla y de estar ahí, parece que te ayude a tocar al máximo de tus posibilidades".

La sala estaba llena y el público aplaudía entusiasmado al mérito y al arte de aquella mujer, de aquella artista, que les estaba removiendo tantas emociones en sus respectivos asientos.

Tal vez si España no estuviera a la cola en el examen sobre el sistema educativo; tal vez si hubiéramos aprendido algo, aquí pasaría como en Finlandia: la música clásica llenaría las salas, porque aún gozaría tanto de dviejos comoe  nuevos públicos. Y, quién sabe, tal vez nuestros programadores sabrían ver los grandes intérpretes que hay en casa, a nuestro alrededor, que aquí malviven y que ahora quizás sólo sepan reconocer los programadores finlandeses o aquellos que hayan sido educados en países con una mejor nota, tanto cultural como social.

 

Cristina Viñas

Directora Promoartyou

Archivado en: Editorial
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