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PEQUEÑAS HISTORIAS DE BANQUETES

29/02/2016

Esta semana os recomendamos especialmente "Pequeñas historias de banquetes" de Marta Gómez Mata y Fèlix Rabal Queixalós. Una obra que hace un repaso muy interesante y bien documentado de todas las variedades posibles de banquetes que se han dado a lo largo de la historia: los banquetes vistos desde la pintura, la literatura o el cine; los banquetes concebidos como un espectáculo, como una obra total o como una provocación...

Una muestra variada y de lectura agradable que no solamente recoge anécdotas y reflexiones, sino que remontándose al origen de los banquetes, nos conduce directamente al núcleo de nuestra propia cultura: a ese nudo formado por dos tradiciones tan diferentes, podríamos decir tan opuestas, como son la griega y la judeocristiana.

Y si la primera va más allá de instituir el banquete como un acto social para convertirlo en un género filosófico y literario, la segunda lo convierte en el acto fundacional de una religión y a la vez destaca su espiritualidad. Pero en todo caso, estas dos concepciones que provienen de los dos lados del Mediterráneo y que se nos presentan como aparentemente opuestas, tal vez no habrían tenido lugar sin un elemento común que, en cierta manera, las une: el vino.

Y no se trata de un elemento precisamente circunstancial. Lo encontramos a lo largo de la historia europea, implicado tanto en la palabra "simposio", que en griego significa "beber en común", como en la expresión "in vino veritas"; y presente en el camino que va desde la transubstanciación, es decir, la transformación del pan en carne y del vino en la sangre de Cristo hasta el arrebato de los sentidos y la experiencia mística.

Pero el recorrido de este pequeño ensayo no se limita a los orígenes históricos del banquete. Los autores también nos muestran su evolución a través de la manera como los directores de cine y los escritores, los pintores y los mismos cocineros lo han concebido y practicado. Porque el significado último del banquete arraiga seguramente en la misma diversidad de la experiencia humana. Y aunque a menudo haya sido tema y motor de la creación artística, la reflexión filosófica y el sentimiento religioso, es de hecho una realidad básica nuestra, de seres humanos que se sientan a comer y beber para conversar y encontrarse en eso que llamamos convivencia. En este caso, el vino sería opcional.

 

Roser Atmetlla

Editora de Promoartyou


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