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EL PROYECTO DE... ... FLAVIA COMPANY. Escritora, profesora, traductora, periodista cultural y poeta.

© Miri Garcia (foto)
© Miri Garcia (foto)
"Después de leer la historia de HARU, leerás tu vida de otra manera"
06/04/2016

Una novela que creemos que será uno de los éxitos de este Sant Jordi. Una obra vibrante, intensa, que arrastra al lector a un viatge vital. Sin retorno.

 

Cuestionario Promoartyou

1. ¿A estas cinco categorías –escritora, profesora, traductora, periodista cultural y poeta– les añadirías alguna otra?

Música? :-)

2. ¿Entiendes la literatura como una manera de relacionarte contigo misma?

Entiendo la literatura como una deuda moral. Es relacional, indefectiblemente.

3. ¿La última novela escrita es siempre la mejor?

La mejor es siempre la siguiente.

4. Si volvieses a nacer, ¿qué serías?

Escritora. Sin duda.

5. ¿Te parece que los artistas podemos aportar alguna cosa a la sociedad, al mundo en el que vivimos?

Yo creo que la cultura puede cambiar (y cambia) el mundo. La literatura sobre todo.

6. En lo que se refiere a la literatura, ¿qué les falta a este país?

Lectores y lectoras. Vocaciones de editor. Vocaciones de escritor.  

 

Flavia, háblanos de tu proyecto:

–– “Haru” es tu última novela, ¿la incluirías en el genero “novela de aprendizaje” (Bildungsroman)?

–– Sin duda se puede adscribir a esa descripción. Pero no sólo. Es también una novela que crea un lugar imaginario dentro de la realidad. Y una novela filosófica.

–– Uno de los temas que la estructura es la idea de un viaje peculiar: volver para poderse ir…

–– El viaje ha sido siempre una metáfora de la vida. Si volvemos a nacer, nos atrevemos a morir. Volver a nacer significa ser. Después de ser, sólo puede llegar el no ser.

––Desde el perfeccionamiento a través del arte y la cultura que Goethe proponía en “Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister” hasta las enseñanzas del Budismo Zen en que se basa “Haru”, ¿crees que lo que el lector actual pide a la literatura ha cambiado?

–– El lector no puede pedir nada a la literatura, en realidad. Lo que es creación resulta por definición desconocido, de lo que resulta desconocido no puede haber demanda. Por tanto, el buen lector recibe sin prejuicios. No pide; acepta.

–– ¿Oriente tiene lo que le falta a Occidente?

––Oriente es otro punto de vista. A cualquier punto de vista les faltan siempre los demás puntos de vista.

–– Al leerla me ha parecido que  “Haru” es una novela que puede interesar a lectores muy distintos, tanto en edad como en intereses, y eso no es nada fácil de hacer…

–– Fácil no. Y ojalá sea así. La literatura clásica es intemporal y universal. ¿No tendría que ser esa la voluntad de toda obra literaria?

–– En lo que se refiere al tratamiento de los personajes, ¿dirías que en “Haru” el perfeccionamiento espiritual pesa más que la complejidad psicológica?

–– Sin lugar a dudas. El compromiso es lo que nos constituye. Lo que pasa es que, probablemente, la complejidad psicológica influye en la capacidad de adquirir el compromiso.

–– ¿En el momento de empezar a escribir esta novela, qué fue primero, la forma o el contenido?

–– La estructura. La más difícil de las decisiones. La estructura. Los cimientos. La base.

–– La práctica del Budismo Zen en las distintas artes (caligrafía, tiro con arco, arreglos florales…) propone la perfección en la destreza técnica y a la vez un desprenderse del yo. ¿Esto se puedo aplicar a la escritura de una novela?

–– Totalmente, sí. La disciplina a través de los años procura la desaparición del yo. Del ego. Es decir, la fusión con todo lo que forma parte de él. Llega un punto en que no se puede distinguir sujeto y objeto, porque todo es lo mismo. Es la esencia de ser. Ser y no poder no ser.

–– ¿Y tiene que ver con la elección del punto de vista: una tercera persona en la que la voz narrativa es de lo más austera o, podríamos decir, de lo más neutra?

–– El punto de vista es de una austeridad absoluta, sí, porque intenta ser sin filtros, sin voces impuestas ni previas. La ilusión de lo que se cuenta sin intermediarios. Otra vez, ser lo que es.

–– A pesar de las enseñanzas basadas en el Budismo, “Haru” es una novela emocionalmente intensa…

–– No hay enseñanzas sin sentimientos. Somos humanos. Sentimos. La emoción forma parte de nuestro aprendizaje, una parte importante. La serenidad no es sinónimo de indiferencia sino simplemente de coincidencia.

–– ¿Se puede reivindicar La Verdad des de la ficción?

–– Naturalmente. Aquello que es genuino, aquello que no habría podido ser diferente, aquello que no podría no haber existido: aquello es verdad.

–– ¿Tienes alguna otra obra en perspectiva?

–– A finales de setiembre publicaré un poema de ochocientos versos que se titula YO SIGNIFICO ALGO en Stendhal Books. Es lo que me quedó una vez terminé HARU. Yo seguía en el mismo mundo y ese mundo en el que seguía me trajo estos versos.

–– ¿Puedes dar tres razones por las que recomendarías tu libro?

–– Haru te ama.

     Haru somos todos.

     Haru es verdad.

–– ¿Qué es lo que no te he preguntado y querrías decir?

–– Te ha gustado esta entrevista? Mucho, y me gustaría darte las gracias por ofrecer este espacio a Haru, por ofrecerme este espacio desde el cual poder hablar de ella. Gracias.

 

Gracias a ti, Flavia.

Ha sido un placer.

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"Nunca tires contra nadie; nunca tires para seducir a nadie; nunca tires para ser más que nadie; nunca tires para demostrarte nada a ti misma; el tiro con arco es un estado que se puede compartir."

Estas son las palabras que acompañan a Haru desde su entrada en el dojo, donde aprenderá el arte del tiro con arco, hasta el camino vital que hará que lo cuestione todo, lo arriesgue todo y lo pierda todo. Para recibirlo todo.

 

 

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