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"20 PIECES FOR SOLO LUTE" - REVISTA MUSICAL CATALANA

17/12/2019

Crítica del CD "20 Pieces for Solo Lute" en el número 370 de la Revista Musical Catalana de Septiembre-Diciembre de 2019.

Crítica de Josep Barcons publicada en la Revista Musical Catalana, el pasado 25.11.2019.


Una ‘rara avis’ contemporánea al estilo del XVII

20 Pieces for Solo Lute played on the vihuela
Joaquim Bogunyà, vihuela
Obras de Joaquim Bogunyà
Ars Harmònica, 2017

La aparición de esta grabación és, como mínimo insólita. Joaquim Bogunyà es compositor e intérprete, formado en instrumentos de cuerda pulsada, si bien su tarea fundamental ha sido la de filólogo y profesor de lenguas. En tiempo de sus estudios universitarios se enamoró fortuitamente de la música de John Dowland. Y eso le llevó a empezar a estudiar música y, en concreto -y de manera bastante autodidacta, pero de la mano de William Waters- laúd y vihuela. Imbuido de la estética de aquellas piezas, con tablaturas a veces difíciles de conseguir, comenzó a escribir música también él, al estilo de los laudistas ingleses, con la pretensión de ampliar el repertorio para el instrumento.



Después de haber contactado con la Lute Society inglesa, esta asociación británica que lleva más de medio siglo en activo le publicó varias piezas y le encargó nuevos trabajos. Uno de estos son las veinte piezas que se presentan en este CD, interpretadas no con el laúd, sino con la vihuela, ya que los seis órdenes requeridos por las composiciones posibilita su interpretación en este instrumento. Y esta es una particularidad que no hace sino convertir la grabación en aún más "auténtica" en términos de práctica histórica, ya que en el siglo XVI y XVII los cambios de instrumento eran una práctica más que habitual.

La casi totalidad de las composiciones de Bogunyà (quizás excepto la Petite Baroque Suite en Sol mineur y el guiño a "Brilla, brilla, Estrellita" de Un Joc Divertit) pasarían por piezas escritas a caballo entre el siglo XVI y el XVII; y, si bien los musicólogos más expertos podrían distinguirlas de los modelos que las inspiran, a oídos del gran público pueden pasar por composiciones de época. Por ello, huelga decir que a una estética tan consolidada y a una factura tan verosímil no se le puede objetar nada; tan sólo se le podría aplicar -más a nivel ético que estético- aquel aforismo que encabezaba el edificio de la Secesión vienesa: "A cada tiempo, su arte; a cada arte, su libertad".

Pero el contexto en que escribe Bogunyà no es lo que propició un eslogan como el de Olbrich, Klimt, Otto Wagner, Kolo Moser y quince artistas más al final del siglo XIX. Estamos en tiempo de la modernidad líquida, donde los vasos comunicantes son, no sólo comunicantes, sino porosos y permeables. De ahí que en estas líneas, más que ensayar una crítica minuciosa de un disco, hayamos creído oportuno situarlo en su contexto. Así, puede ser el oyente mismo quien se deleite con esta música bien compuesta, honesta y placentera, perfectamente interpretada por el propio compositor, que es un personaje singular en el panorama musical contemporáneo, tal como queda patente en esta entrevista (en catalán) : un laudista del siglo XXI que hace lo que hacían sus antepasados hace tan sólo trescientos o cuatrocientos años, y que no es sino utilizar su instrumento para hacer la música que le gusta hacer.

 

Josep Barcons
 

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