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¿A los adolescentes no les gusta Sorolla?

19/06/2014

En el CaixaForum (Barcelona) se exhibe la exposición "Sorolla. El color del mar ", desde el 11 de junio hasta el 14 de septiembre.

Fuimos este sábado y os debería decir: "Vale la pena! No os la perdáis! ". Pero no sé cuál serà la franja de edad del posible lector de este artículo.

Lo digo porque en la exposición vimos a gente de mediana edad y a ancianos, y también a niños con sus padres. Los adolescentes, supongo, deben ir entre semana empujados —o arrastrados— por el profesor de Sociales, por la profesora de Dibujo y el de Historia del Arte ...

Es que a los adolescentes no les gusta Sorolla?

Parece que esta su mirada, algo añorada, sobre las playas de la niñez y en la libertad de la desnudez al sol y de los pies dentro del agua haciendo navegar a un pequeño velero, no concuerda mucho con las inquietudes y preocupaciones de tantos muchachos y muchachas que acaban de salir del huevo. banstante trabajo les cuesta tratar de hacerse mayores! Y bastante vergüenza sienten hacia este cuerpo que todavía les cuesta asumir como la propia sede, como para que alguien les hable de ir andando desnudos!

Y supongo que tampoco les diría casi nada la ternura de aquel gesto, tan real, de una madre que envuelve la criatura con la toalla y se interesa por su primera experiencia con el mar. Esto, suponiendo que sean ellos los de la toalla, que es precisamente de lo que se apresuran a huir. Además todos nosotros también los reconocemos el derecho a dejar para un poco más tarde las alegrías y los trabajos de la maternidad y la paternidad. No es el momento.

A veces, sin embargo, pienso que en las escuelas y en los institutos convertimos lo que debería ser un placer en una obligación. Y sé lo que dirían mis alumnos sobre la exposición de Sorolla. El abanico de exclamaciones se movería entre dos extremos: Desde el tibio "Sí, está bien." (Mientras se escribe un "WhatsApp") hasta el más radical y mayoritario "Es un rollo!" (Si es que ahora lo llaman así, pero contestando un "WhatsApp").

Otras veces, en cambio, me digo que hacemos lo que podemos. Porque mientras nosotros tratamos de compartir y hacerlos apreciar lo que nos gusta o nos parece que ellos deberán saber (Ya tenemos aquí la obligación!), por el otro lado está todo lo que la sociedad les dice acerca de lo que es divertido y lo que no lo es, sobre qué es ser adolescente y qué es no serlo. Una sociedad que es, en realidad, quien encierra la cultura en la escuela y la hace morir de aburrimiento.

A mí me gustaría tener una varita mágica (o un pincel tan mágico como el de Sorolla; aquel del trazo rápido y grueso) para comunicar a todos estos adolescentes que se esfuerzan por ser libres y reconocen que no lo son, que buscan y no encuentran, que son —cuando quieren— creativos, espontáneos, divertidos; a menudo hasta agudos; y en muchos momentos incluso geniales; me gustaría comunicarles el impulso que expresan los cuadros del pintor. Este impulso de vida y de placer, de libertad y memoria, de luz —¡mucha luz! —, de frescura, viento y juego que es lo que define y que también podría llegar a enriquecer su vida de adultos a medio hacer.

Eso que buscan todos juntos yendo a la playa ahora que ha llegado el buen tiempo, también se lo podría dar un pincel mágico. Lo podrían encontrar —también todos juntos y por iniciativa propia— yendo a ver la exposición. ¡Qué lástima, ¿no?!

 

Roser Atmetlla

Escritora y editora de Promoartyou

Archivado en: Editorial
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