La red profesional de artistas y empresas culturales

Inicio > Revista > Quim Bonal, un maestro del diálogo entre el piano y la tierra.

Revista

Quim Bonal, un maestro del diálogo entre el piano y la tierra.

17/08/2014

El pasado sábado, 26 de julio de 2014, nos pusimos en camino hacia el Alt Empordà, hacia San Pere Pescador, para asistir a uno de los muchos conciertos, dentro de los numerosos Festivales de verano que se organizan en toda la costa catalana. Para la búsqueda corporal de descanso, libertad, sol, mar y aire, Cataluña también puede ofrecer un complemento espiritual de alto voltaje a base de paisaje, arte, templos, monumentos, historia y música de gran calidad.

 

El concierto del sábado en la Iglesia de San Pere Pescador fue un recital de piano a cargo de Quim Bonal. Hacía tiempo que desde Promoartyou teníamos muchas ganas de poder escucharlo en directo, desde que nos contó, en aquel primer artículo suyo "Como me he convertido pianista", cuáles habían sido sus motivaciones y cuál era su obsesión por la búsqueda del sonido.

Quim Bonal es un virtuoso del piano. Un estudioso, un trabajador y un artista. Y sólo de entrada debemos agradecerle que hubiera querido programar una buena parte del concierto con autores catalanes y con algunas de sus obras menos conocidas.

En la primera parte comenzó interpretándonos a Mompou, con sus Variaciones sobre un tema de Chopin, y fue entonces cuando nos supo mostrar cómo es capaz de recrear el sonido, nota por nota, buscando la profundidad, las muchas y diversas intensidades, y cómo es capaz de crear una especie de espacio magnético que te hace ser consciente de las diferentes armonías y del efecto sensorial y anímico van causando en cada momento. Quim Bonal busca un sonido energético, provocando un diálogo entre la tierra y el instrumento, que él mismo va conduciendo, destacando, modulando ... La profundidad de sonido es tan impactante, que en un momento dado quise mirar si llevaba zapatos, porque la sensación era tan "de raíz", que parecía que estuviera tocando descalzo y cogiera el sonido directamente de una caja de resonancia, bajo sus pies.
Realmente, Quim Bonal es excelente a la hora de transmitir la sensibilidad y sencillez profundas de compositores como Mompou o el eclecticismo y las reminiscencias diversas, como vimos también en la interpretación de la Sonatina en Do Mayor de Taltabull.

Pero no por ser un maestro en la filigrana sonora y emocional y un pianista extremadamente elegante en el gesto deja, por ello, de ser un gran virtuoso. Tal y como se demostró a la segunda parte interpretando el Allegro de concierto op. 48 de Granados, Mujeres españolas op. 73 de Turina y la arriesgada Fantasía Baetica de Falla, a Quim Bonal le corren los dedos, como si todo le fuera fácil. Con las notas tan limpias y el sonido tan cuidado como en la primera parte, el pianista supo abordar unas obras de dificultad extrema y dejó bien claro que es un concertista en mayúsculas.

Por decir algo y sólo a título de recomendación, a un pianista que brilla tanto en la introspección y en la profundidad vertical, le diríamos que en abordar obras de virtuosismo expansivo o de más "fuego", como las de Falla, Granados o Turina, se concentrara en sentir también, en igual intensidad, la fuerza opuesta en la línea horizontal; y dejara ensanchar la interpretación, desde el estómago, abriendo aún más toda la zona torácica para dejarlo fluir mejor. Es así como un artista tan dedicado, delicado e intenso en el detalle podrá llegar a captar aún mejor la arquitectura o el sentido general de la obra musical. Y conseguirá transmitir tanta intensidad en la "parte" como en el "todo".

Y es que habiéndonos demostrado este nivel y este potencial, queremos reivindicar que a Quim Bonal debiéramos poderlo ver tocar mucho más a menudo. Ya no sólo en salas de concierto, sino también en escuelas o conservatorios de música, porque creemos que esta gran sensibilidad en la interpretación y este cuidadoso tratamiento del sonido, deben poder ser transmitidos a las próximas generaciones de pianistas, que vamos observando, desgraciadamente, cada vez más encauzadas hacia la capacidad técnica y la frialdad expresiva que hacia la interpretación verdadera.

Por ello, queremos terminar esta reseña animando desde aquí los municipios organizadores de estos festivales de verano para que sigan programando con el criterio de dar cabida a nuestros artistas que, como Quim Bonal, cada día nos sorprenden más por todo lo que tienen que decir, por la calidad musical creciente que nos ofrecen y por todo lo que nos pueden enseñar.
 


Cristina Viñas
Directora de Promoartyou


 
Ver el perfil completo del artista

Archivado en: Editorial
comments powered by Disqus